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Polaris
es el líder en sistemas de condensación criogénica
de altas prestaciones, habiendo desarrollado una tecnología
eficaz y fiable para aplicaciones complejas, obteniendo las máximas
ventajas del gran potencial del tratamiento criogénico, gracias
a la tecnología de intercambiadores de calor patentados caracterizados
por la alta capacidad de fraccionamiento de vapores y gases.
El proceso se basa en el enfriamiento
del efluente a temperaturas muy bajas, utilizando como fuente de
frío nitrógeno líquido u otro fluido criogénico.
De esta manera se separan los contaminantes debido a la disminución
de su presión de vapor en función del equilibrio líquido
/ vapor y sólido / vapor.
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El efluente
a depurar, contaminado con compuestos orgánicos e inorgánicos,
se enfría progresivamente en los condensadores por debajo
de su punto de rocío, produciéndose la condensación
de los contaminantes y su separación de la fase gas. Debido
a la baja temperatura de los fluidos refrigerantes, la temperatura
de piel del condensador puede situarse por debajo del punto de congelación
de los compuestos a condensar, produciéndose en este caso
la formación de sólido en la superficie del intercambiador
de calor. Por este motivo, los condensadores se diseñan y
construyen con una configuración especial que permite la
formación de sólidos sin un impacto negativo en el
desarrollo global del proceso.
Si la concentración residual de contaminantes en el efluente
permanece por encima de los límites permitidos de emisión,
el enfriamiento se lleva a cabo a una temperatura todavía
más baja, para lograr que la reducción de la presión
de vapor evite procesos de sublimación.
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Planta de tratamiento
de una mezcla de disolventes – 400 Nm3/h |
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En tales
condiciones la superficie se cubre, por un fenómeno de adhesión,
de aerosoles sólidos orgánicos que se retienen dentro
de la planta Polaris para evitar su emisión a la atmósfera.
Después de un tiempo (generalmente 6-12 horas) disminuye
la trasferencia de calor y aumenta la pérdida de carga, debiéndose
regenerar mediante calentamiento el circuito para descongelarlo.
Si el proceso es continuo, se debe utilizar un segundo condensador
dispuesto a entrar en funcionamiento desde su posición de
stand-by.
Todas las plantas de Polaris han conseguido los niveles de emisión
requeridos.
La certeza de que la planta mantiene su eficacia de tratamiento
a lo largo de su ciclo operativo se asegura mediante el control
y la monitorización de la temperatura de efluente en la fase
de condensación. La fiabilidad del proceso se garantiza gracias
al sistema de control de la planta, que puede chequear constantemente
las condiciones correctas del proceso, detectar cualquier anomalía
y tomar la decisión de poner en servicio la línea
en stand-by.
En su configuración normal, la técnica de tratamiento
criogénico utiliza nitrógeno líquido, con el
cual se pueden resolver casi todos los casos de contaminación,
donde se requieran temperaturas extremadamente bajas de hasta ?170ºC.
El nitrógeno líquido se evapora dentro de los cambiadores
de calor, en un circuito separado bajo presión, y puede ser
reutilizado para otras aplicaciones o introducirse en la red de
distribución de gas nitrógeno.
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IPlanta de tratamiento
de una mezcla de disolventes – 1100 Nm3/h |
En los casos más
sencillos, donde la temperatura de condensación requerida
para llevar a cabo la condensación sea alta, puede ser suficiente
utilizar otros fluidos refrigerantes, como salmueras y otros líquidos
orgánicos refrigerantes, o directamente freones.
Durante los últimos años
Polaris ha desarrollado y optimizado tratamientos criogénicos
de emisiones contaminadas en todos sus detalles, resolviendo un
gran número de problemas técnicos de construcción
y de control para efluentes cada vez de mayor complejidad, haciendo
de la condensación criogénica una tecnología
efectiva y fiable para cualquier tipo de contaminantes, en especial
los orgánicos.
Los sistemas de tratamiento criogénico mediante condensación
/ solidificación suministrados por Polaris han cumplido siempre
con las prescripciones de las normas de protección medioambiental,
cada día más estrictas. |
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Polaris
tiene la experiencia de más de cincuenta plantas construidas,
instaladas y en funcionamiento en Europa y en otros países
no europeos, cumpliendo cada una de ellas las normas vigentes más
severas, así como los requisitos de calidad aún más
restrictivos impuestos por las políticas medioambientales
de nuestros clientes.
Cada sistema se suministra de manera compacta, ensamblado en un
“skid”, completo y listo para funcionar nada más
efectuadas las conexiones de sus límites de batería.
CONSUMO ENERGÉTICO
El consumo de energía para
el enfriamiento constituye el único consumo significativo
en la operación de la planta de tratamiento criogénico.
Los costes específicos son más relevantes cuanto más
bajo es el nivel térmico del proceso de enfriamiento.
Además de una mínima contribución debido a
perdidas por aislamiento y a la fase de puesta en marcha, el consumo
de energía se produce en:
a) Enfriamiento de la fracción incondensable del efluente
desde la temperatura de entrada a la temperatura de tratamiento
(calor sensible).
b) Enfriamiento de los contaminantes desde la temperatura de entrada
hasta la temperatura de condensación y / o solidificación
(calor sensible)
c) Cambio de estado de los productos licuados o solidificados (calor
latente).
El tercer tipo de consumo energético
permite efectuar una recuperación energética modesta,
salvo en el caso de gases puros condensados para su posterior reevaporación
y reciclo como gases de producción en el proceso. Sin embargo,
es posible efectuar una recuperación eficiente, superior
al 95%, de las primeras dos formas de energía, preenfriando
el flujo de entrada mediante un intercambio indirecto en contracorriente
con el efluente depurado, que tiene la temperatura final del tratamiento,
y utilizando el calor del efluente entrante para efectuar la descongelación
de la columna.
Debido a que el costo específico de energía criogénica
aumenta con la disminución del nivel térmico, puede
resultar conveniente la utilización de otros fluidos refrigerantes
a un nivel térmico más elevado para preenfriar el
efluente, en particular cuando hay presencia de agua en el proceso
debido a la alta humedad del efluente, debido al elevado calor latente
del agua en su condensación.
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Planta de tratamiento
disolventes clorados – 500 Nm3/h |
El
proceso se optimiza normalmente tomando en cuenta que el nitrógeno
líquido utilizado puede utilizarse como nitrógeno
gas en la red de fabrica o emplearse directamente en otras aplicaciones.
De hecho es una práctica común en la mayoría
de las industrias químicas, y en general cuando se utilizan
disolventes u otros compuestos orgánicos volátiles,
que, por motivos de seguridad, se utilice nitrógeno líquido
para producir un gas inerte que se utiliza en los procesos de producción
o almacenaje, en el trasiego de líquidos, en el soplado de
filtros, en el secado o en el transporte de productos.
Generalmente en tales casos el nitrógeno requerido para el
tratamiento de los efluentes es menor que el utilizado en la planta,
con lo que el coste operativo es sustancialmente nulo.
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COMPARACION
CON OTRAS TECNOLOGÍAS DE DEPURACIÓN
El tratamiento criogénico de
las emisiones es una técnica de tipo recuperativo, que posibilita
la reutilización y la valorización de los productos
separados.
Respecto a otras técnicas recuperativas basadas en la adsorción
sobre carbones activos o la absorción en líquidos,
el método criogénico es notablemente más ventajoso
por motivos de coste de inversión y de operación,
cuando el caudal de la emisión no excede los 3.000 m3/h.
Cuando esto ocurre, se puede integrar el sistema de tratamiento
criogénico con la adsorción mediante carbones activos
y resinas. En este caso, el método combinado resulta óptimo
hasta en el caso de efluentes con concentraciones muy bajas de contaminantes,
y particularmente conveniente si se trata de productos o contaminantes
gaseosos.
Con el tratamiento criogénico se evita que se produzca contaminación
del agua, que posteriormente debería ser depurada, tal y
como ocurre en otras técnicas recuperativas que utilizan
carbones activados regenerados con vapor. El tratamiento de esta
agua presenta una dificultad añadida, y la separación
de los compuestos recuperados para su reutilización una operación
muy costosa.
Si los contaminantes separados en una planta criogénica no
pueden ser reutilizados o valorizados, y deben ser transferidos
a una tercera parte para su destrucción, la técnica
presenta la ventaja de producir volúmenes de residuos y costes
reducidos.
El uso de técnicas destructivas tales como la oxidación
(combustión) térmica o catalítica conllevan
un impacto medioambiental local superior, asociadas a unas condiciones
de riesgo que se deben valorar con mucho detenimiento.
La oxidación (combustión) origina grandes volúmenes
de gas, a menudo incrementados por la dilución preliminar
de los efluentes por motivos operativos o de seguridad. Estas grandes
cantidades de gas, aún dentro de los límites de emisión
legales, contienen nuevos productos debidos a la combustión
(óxidos de carbono, NOx, compuestos orgánicos originados
por la combustión incompleta, a menudo tóxicos) y
cantidades residuales de los volátiles presentes en el efluente.
En particular, debido a que el tratamiento criogénico no
necesita de ninguna dilución, la concentración final
está referida normalmente al caudal primario de emisión,
siendo por lo tanto siempre el menor de los posibles.
En el caso de la oxidación
(combustión) no se pueden obviar los costes de operación
debidos al consumo de combustible de aporte y la depuración
de los gases de combustión, además de la dificultad
intrínseca en asegurar en todo momento un funcionamiento
perfecto de la oxidación. En algunos contextos industriales,
en particular en aquellos cercanos a asentamientos civiles o dentro
de un complejo químico, donde las condiciones ambientales
están muy afectadas por las emisiones fugaces, el impacto
de una planta de oxidación puede resultar intolerable. Es
mucho más oportuno separar los contaminantes en forma química
y transferirlos en este estado a un centro de tratamiento, o tratar
estos residuos en un incinerador propio, ya que el sistema no presenta
problemas de seguridad y produce volúmenes de gases de combustión
de un orden de magnitud inferior, para la misma cantidad de volátiles
destruidos.
En cuanto a los aspectos de seguridad, la técnica de tratamiento
criogénico es incomparablemente más segura que las
demás, y mientras se producen frecuentes accidentes en incineradores
catalíticos o en sistemas de adsorción mediante carbón
activo de tipo convencional, nunca ha ocurrido un accidente en un
recuperador criogénico. En el recuperador criogénico
no es necesario hacer diluciones del efluente con un exceso de aire
o gas inerte para evitar problemas de explosividad o de sobecalenteamiento:
en su funcionamiento la mezcla se encuentra con temperaturas muy
inferiores al su “flash point”, y no se produce ignición
por acumulación de cargas electrostáticas.
Por todas las consideraciones anteriormente expuestas, el tratamiento
criogénico aparece como la solución ideal desde un
punto de vista ecológico y de seguridad. Su mejor aplicación
son las emisiones con concentraciones medias o altas, donde es más
conveniente económicamente, pero puede ser económico
con bajas concentraciones mediante el método combinado (adsorción
seca). Para realizar el tratamiento criogénico es recomendable
que los sistemas de recogida de las emisiones (reactores, mezcladoras,
centrífugas, secadores, depósitos y otros equipos)
se diseñen evitando la dilución con el aire ambiente.
De esta manera el tamaño de la unidad de tratamiento se reduce
y su eficiencia aumenta, reduciéndose la inversión
y los gastos de operación. |
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Polaris Srl - R1.0 - June 2005 |
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